Te necesito
Aquella mañana, Manuel miró a su lado y notó que su esposa ya se había ido, pensó en su hija que seguramente iba camino a la escuela, el televisor apagado y las cortinas cerradas no alimentaban el animo de levantarse, es más, sabía que por alguna razón no debía levantarse , sin embargo venció a su pereza y comenzó su día.
Empezó alimentando a su perro, el que extrañamente no salio a recibirlo, luego se dirigió a la cocina, donde no encontró nada para desayunar, un poco molesto por estas cosas fue al baño a arreglarse, le extrañó mucho que al mirarse al espejo encontrara en su rostro una larga barba… Luego de afeitarse, paso a darse una ducha, la que no se dio con mucho agrado, ya que no había gas para el agua caliente.
Al salir de su fría ducha, Manuel quedó pasmado en la puerta del baño, no podía creer lo que sus ojos le mostraban. El living de su casa se había reducido a dos sillas de plástico y una pequeña mesa de centro, la cocina, solo era un par de quemadores y un galón de gas de cinco kilos, Pero cuando vio su pieza, su cuarto matrimonial, destrozado quedó Manuel luego de ver que éste era solo un colchón tirado en el piso, unas frazadas a modo de cortinas, y un televisor que no encendía.
Se recostó en su cama sin entender nada, miró hacia su costado y encontró una fotografía, en ella: La mujer más bella del mundo y al reverso, un mensaje:
“Nuevamente he vuelto a caer, nos vemos en el cielo”
Entonces recordó…
No estaba tan equivocado, esposa y su hija, sí se habían ido…
Sólo faltaba él.
SeAx
Empezó alimentando a su perro, el que extrañamente no salio a recibirlo, luego se dirigió a la cocina, donde no encontró nada para desayunar, un poco molesto por estas cosas fue al baño a arreglarse, le extrañó mucho que al mirarse al espejo encontrara en su rostro una larga barba… Luego de afeitarse, paso a darse una ducha, la que no se dio con mucho agrado, ya que no había gas para el agua caliente.
Al salir de su fría ducha, Manuel quedó pasmado en la puerta del baño, no podía creer lo que sus ojos le mostraban. El living de su casa se había reducido a dos sillas de plástico y una pequeña mesa de centro, la cocina, solo era un par de quemadores y un galón de gas de cinco kilos, Pero cuando vio su pieza, su cuarto matrimonial, destrozado quedó Manuel luego de ver que éste era solo un colchón tirado en el piso, unas frazadas a modo de cortinas, y un televisor que no encendía.
Se recostó en su cama sin entender nada, miró hacia su costado y encontró una fotografía, en ella: La mujer más bella del mundo y al reverso, un mensaje:
“Nuevamente he vuelto a caer, nos vemos en el cielo”
Entonces recordó…
No estaba tan equivocado, esposa y su hija, sí se habían ido…
Sólo faltaba él.
SeAx

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