¿Hay opción de rechazarla?
Esta historia no la conozco, ni tampoco he oído de ella, simplemente existe y se nos atraviesa por la mente a cada segundo, y es el hecho de decidir lo que estamos en nuestro sano juicio de hacer…
Una noche de frío y luna llena, Andrés se recostaba en su cama, estaba solo, como cada uno de los días desde que había adquirido aquella casa, Se recostó en la cama, no se cubrió con nada, dirigió su mirada a la ventana, y se quedó observando la luna como si esta se lo fuera a llevar al infinito.
Andrés siempre supo que fue lo que lo llevo a salir de su casa, pero nunca admitió su error, más bien prefirió alejarse de ellos y vivir en la soledad.
Andrés conocía a mucha gente de el pasaje de donde vivía, pero no tenia mucha relación con ellos, más prefería la soledad y las imágenes de los libros que solía leer largas horas bajo una lámpara vieja que por la calma que esta tenía parecía leer junto a el.
A pesar de su largo tiempo solo, no olvidaba su vida pasada, sus largas peleas con sus padres, los piedrazos con sus vecinos, su cama que ya casi era solo una esponja en el suelo, y lo mas importante para él y que nunca dejaría su mente tranquila sería el asesinato de su hermano, el sabía que el asesino andaba suelto por las calles, Andrés se prometió a si mismo que no permitiría que este hiciera daño a nadie nunca más.
La vida de Andrés era según él la vida de los desechos malos que cada uno bota cuando nace, es decir, todo lo malo que expulsan las personas cuando nacen el lo recibió al momento de el parto. Andrés nunca conoció a sus padres, estos lo abandonaron en una playa de Quintero, la que nunca volvió a ver, ésta playa le producía cierto temor, un temor que no muchas cosas le producían era mas bien un temor a no poder soportar la emoción y soltar lagrimas al mar.
Andrés lloró solo dos veces en su vida ambas eran emociones extremas, en las que era imposible no llorar, y no me refiero a amoríos rotos ni a las peleas con su familia me refiero a emociones de vida y muerte.
A la mañana cuando Andrés despertó no tenía nada su cuarto, su televisor ya no estaba, no su afeitadora que siempre estaba en su repisa, enseguida de la lámpara que le regaló un vecino para su llegada a la villa, que tampoco se encontraba en su lugar.
Caminó sin prisa hacia el living de la casa, por su mente no pasaba nada, no sabia que hacer, y sin embargo no se encontraba desesperado, simplemente era una situación mas en su vida, no había sueños rotos, no había rabia, ni sentimientos encontrados, solo había una sala vacía…
Luego de esto Andrés sentado en el piso, sin nada que hacer, comenzó a recordar, Cuando uno de sus padrastros lo llevo por primera vez a conocer una “casa de mujeres”, recordaba solo algunas imágenes, veía a su padrastro entrar a un cuarto y permanecer un largo tiempo adentro, de pronto el tiempo se aceleró, las mujeres corrían desesperadas y otras arrojaban cosas, muchos tipos vestidos con armaduras irrumpieron en la casa gritando y amenazando a las personas, uno de estos tipos tomó a Andrés y se lo llevo…
Un vecino entró en la casa, preocupado por la reja de la casa que estaba literalmente tirada en el piso, El vecino le extendió la mano y le ofreció ayuda, Andrés con su mirada en el piso ni siquiera se movió, el vecino pensó que luego de una situación así era difícil retomar la continuidad de la vida, por lo que no se molestó ante la actitud de de Andrés e insistió nuevamente, pero Andrés hundido en sus recuerdos, no prestó atención.
El vecino sin embargo sin molestia por la situación, dejó su dirección en un papel con una nota que decía:
“Vecino disculpe el haber entrado sin tocar, pero pensé que necesitaba ayuda, en todo caso si la necesita mi dirección está anotada en el otro papel”.
Andrés luego, de salir de sus recuerdos no se molestó en leer la nota si en reparar su casa, es más la puerta que había dejado abierta si vecino, la dejó tal cual. Unas horas más tarde salió como todos los días a comprar pan un poco de manjar, que era su dulce favorito, volvió unos minutos después, tomo una taza de café y comió un pan con manjar, se recostó en su cama, y en ese momento Andrés sintió una rabia inmensa, la que lo hizo tomar el televisor y arrojarlo por la ventana, además rasgo su colchón por completo, a tirones se quitó todo el pelo de la cabeza, y dijo una frase para si mismo: “si la gente sabe lo que quiero entonces ellos te la darán”.
No habían pasado ya cinco minutos cuando una patrulla de carabineros llegó al lugar, un par de carabineros entraron con un poco de miedo, llegaron a la pieza de Andrés y vieron a éste que esta ensangrentado en los brazos, le hicieron preguntas sobre que había pasado, pero este ni siquiera les dirigió la mirada. La policía desconcertada con los hechos llamó a una ambulancia para Andrés. La ambulancia llego al poco tiempo y se llevo a Andrés, quien nunca puso resistencia.
Luego, en el hospital lo interrogaron, pero Andrés, de nuevo sumido en sus imágenes del pasado, no dirigía la atención ni la mirada a nadie, más que en su deseo interior de lo que “ellos” le darán y que cada una de las células de su cuerpo esperaba.
Los exámenes de Andrés dieron como resultado una esquizofrenia la que los doctores no podían describir, solo lo dejaron dentro de una tibia celda, no la compartía con nadie mas que sus recuerdos.
Un par de días después Andrés aprovecho el descuido de uno de sus cuidadores para salir de la celda y asesinar a la persona que le daba la comida y mientras volvía a su celda asesino a una madre que tenía la triste esperanza de volver a ver su hijo sano.
Andrés el mismo día fue procesado por la ley y se le condenó a muerte, la que se realizaría una semana después, y mientras tanto sería forzado a estar bajo una lejana prisión, la que tenía una sala donde guardaban objetos y a Andrés también.
Iban solo 3 días cuando Andrés con un objeto que descuidada o intencionalmente fue dejado a su alcance, se corto una de sus piernas, nunca gritó, no le aviso a nadie, fue un guardia que se dio cuenta al ver sangre en la sala. Rápidamente lo atendieron y le curaron la pierna, mientras estaba en atención, al quinto día, en un descuido de una de las enfermeras, Andrés asesino al doctor que le había curado las heridas.
Esa misma noche, Andrés fue declarado un peligro para la sociedad y se le adelanto la condena para, cuarenta minutos luego de terminado su juicio.
Llegado el momento de su muerte estaba solo, ni los policías que estaban encargados de su muerte eran compañía para él esa noche, solo era el y una jeringa cargada de su muerte…
Segundos antes su voz recitó: “Yo siempre la quise, ustedes nunca entendieron”
Una noche de frío y luna llena, Andrés se recostaba en su cama, estaba solo, como cada uno de los días desde que había adquirido aquella casa, Se recostó en la cama, no se cubrió con nada, dirigió su mirada a la ventana, y se quedó observando la luna como si esta se lo fuera a llevar al infinito.
Andrés siempre supo que fue lo que lo llevo a salir de su casa, pero nunca admitió su error, más bien prefirió alejarse de ellos y vivir en la soledad.
Andrés conocía a mucha gente de el pasaje de donde vivía, pero no tenia mucha relación con ellos, más prefería la soledad y las imágenes de los libros que solía leer largas horas bajo una lámpara vieja que por la calma que esta tenía parecía leer junto a el.
A pesar de su largo tiempo solo, no olvidaba su vida pasada, sus largas peleas con sus padres, los piedrazos con sus vecinos, su cama que ya casi era solo una esponja en el suelo, y lo mas importante para él y que nunca dejaría su mente tranquila sería el asesinato de su hermano, el sabía que el asesino andaba suelto por las calles, Andrés se prometió a si mismo que no permitiría que este hiciera daño a nadie nunca más.
La vida de Andrés era según él la vida de los desechos malos que cada uno bota cuando nace, es decir, todo lo malo que expulsan las personas cuando nacen el lo recibió al momento de el parto. Andrés nunca conoció a sus padres, estos lo abandonaron en una playa de Quintero, la que nunca volvió a ver, ésta playa le producía cierto temor, un temor que no muchas cosas le producían era mas bien un temor a no poder soportar la emoción y soltar lagrimas al mar.
Andrés lloró solo dos veces en su vida ambas eran emociones extremas, en las que era imposible no llorar, y no me refiero a amoríos rotos ni a las peleas con su familia me refiero a emociones de vida y muerte.
A la mañana cuando Andrés despertó no tenía nada su cuarto, su televisor ya no estaba, no su afeitadora que siempre estaba en su repisa, enseguida de la lámpara que le regaló un vecino para su llegada a la villa, que tampoco se encontraba en su lugar.
Caminó sin prisa hacia el living de la casa, por su mente no pasaba nada, no sabia que hacer, y sin embargo no se encontraba desesperado, simplemente era una situación mas en su vida, no había sueños rotos, no había rabia, ni sentimientos encontrados, solo había una sala vacía…
Luego de esto Andrés sentado en el piso, sin nada que hacer, comenzó a recordar, Cuando uno de sus padrastros lo llevo por primera vez a conocer una “casa de mujeres”, recordaba solo algunas imágenes, veía a su padrastro entrar a un cuarto y permanecer un largo tiempo adentro, de pronto el tiempo se aceleró, las mujeres corrían desesperadas y otras arrojaban cosas, muchos tipos vestidos con armaduras irrumpieron en la casa gritando y amenazando a las personas, uno de estos tipos tomó a Andrés y se lo llevo…
Un vecino entró en la casa, preocupado por la reja de la casa que estaba literalmente tirada en el piso, El vecino le extendió la mano y le ofreció ayuda, Andrés con su mirada en el piso ni siquiera se movió, el vecino pensó que luego de una situación así era difícil retomar la continuidad de la vida, por lo que no se molestó ante la actitud de de Andrés e insistió nuevamente, pero Andrés hundido en sus recuerdos, no prestó atención.
El vecino sin embargo sin molestia por la situación, dejó su dirección en un papel con una nota que decía:
“Vecino disculpe el haber entrado sin tocar, pero pensé que necesitaba ayuda, en todo caso si la necesita mi dirección está anotada en el otro papel”.
Andrés luego, de salir de sus recuerdos no se molestó en leer la nota si en reparar su casa, es más la puerta que había dejado abierta si vecino, la dejó tal cual. Unas horas más tarde salió como todos los días a comprar pan un poco de manjar, que era su dulce favorito, volvió unos minutos después, tomo una taza de café y comió un pan con manjar, se recostó en su cama, y en ese momento Andrés sintió una rabia inmensa, la que lo hizo tomar el televisor y arrojarlo por la ventana, además rasgo su colchón por completo, a tirones se quitó todo el pelo de la cabeza, y dijo una frase para si mismo: “si la gente sabe lo que quiero entonces ellos te la darán”.
No habían pasado ya cinco minutos cuando una patrulla de carabineros llegó al lugar, un par de carabineros entraron con un poco de miedo, llegaron a la pieza de Andrés y vieron a éste que esta ensangrentado en los brazos, le hicieron preguntas sobre que había pasado, pero este ni siquiera les dirigió la mirada. La policía desconcertada con los hechos llamó a una ambulancia para Andrés. La ambulancia llego al poco tiempo y se llevo a Andrés, quien nunca puso resistencia.
Luego, en el hospital lo interrogaron, pero Andrés, de nuevo sumido en sus imágenes del pasado, no dirigía la atención ni la mirada a nadie, más que en su deseo interior de lo que “ellos” le darán y que cada una de las células de su cuerpo esperaba.
Los exámenes de Andrés dieron como resultado una esquizofrenia la que los doctores no podían describir, solo lo dejaron dentro de una tibia celda, no la compartía con nadie mas que sus recuerdos.
Un par de días después Andrés aprovecho el descuido de uno de sus cuidadores para salir de la celda y asesinar a la persona que le daba la comida y mientras volvía a su celda asesino a una madre que tenía la triste esperanza de volver a ver su hijo sano.
Andrés el mismo día fue procesado por la ley y se le condenó a muerte, la que se realizaría una semana después, y mientras tanto sería forzado a estar bajo una lejana prisión, la que tenía una sala donde guardaban objetos y a Andrés también.
Iban solo 3 días cuando Andrés con un objeto que descuidada o intencionalmente fue dejado a su alcance, se corto una de sus piernas, nunca gritó, no le aviso a nadie, fue un guardia que se dio cuenta al ver sangre en la sala. Rápidamente lo atendieron y le curaron la pierna, mientras estaba en atención, al quinto día, en un descuido de una de las enfermeras, Andrés asesino al doctor que le había curado las heridas.
Esa misma noche, Andrés fue declarado un peligro para la sociedad y se le adelanto la condena para, cuarenta minutos luego de terminado su juicio.
Llegado el momento de su muerte estaba solo, ni los policías que estaban encargados de su muerte eran compañía para él esa noche, solo era el y una jeringa cargada de su muerte…
Segundos antes su voz recitó: “Yo siempre la quise, ustedes nunca entendieron”

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